Los maestros de educación especial trabajan con niños con discapacidad física, auditiva o visual, o con dificultades emocionales, de comportamiento o de aprendizaje.

Se trata de alumnos que necesitan un apoyo adicional en el aprendizaje. Por ejemplo, niños con deficiencias sensoriales, o con dificultades de conducta, de aprendizaje o chicos superdotados.




 

El maestro especializado entre sus principales funciones debe elaborar planes individualizados, adaptando el contenido de las materias curriculares, la forma de impartirlas así como la redacción de informes de evaluación y el registro de la evolución del niño en forma personalizada.
En resumen, se adaptan a las necesidades educativas especiales concretas y trabajan basándose en diferentes enfoques, en función de cada alumno.